Tacna vuelve a ocupar un lugar central en la agenda culinaria del país con la edición 2026 de Perú, Mucho Gusto, una feria que reunirá a 162 expositores y proyecta recibir a más de 200 mil visitantes hasta el 28 de julio en el Parque Perú, en Pocollay.
La organización estima un movimiento económico de S/ 18 millones, una cifra que confirma el peso de la gastronomía como dinamizadora de consumo, empleo y turismo, el evento llega en plena temporada alta por Fiestas Patrias, un momento en el que Tacna suele captar un flujo intenso de viajeros del sur del Perú y del norte de Chile.
Esa confluencia convierte a la ciudad en un punto estratégico para el gasto en hospedaje, transporte, alimentación, comercio minorista y entretenimiento, sectores que suelen beneficiarse de forma directa cuando una feria masiva concentra visitantes durante varios días.
Bajo el eje “Sabores con historia”, la propuesta busca algo más que mostrar platos representativos. La feria articula cocina, territorio y cadena productiva: agricultores, pescadores, transformadores, cocineros, artesanos y operadores turísticos participan de un mismo circuito económico. Esa integración es clave porque la cocina peruana no solo vende identidad; también mueve insumos, logística, empleo temporal y oportunidades para micro y pequeñas empresas.
La presencia de expositores de las 25 regiones amplía el alcance del encuentro. El visitante no solo encuentra recetas tradicionales, sino cafés, cacaos, bebidas regionales, dulces, panadería, artesanía y expresiones culturales que enriquecen la experiencia. En la práctica, esto eleva el ticket promedio del consumo, prolonga la permanencia dentro del recinto y mejora la probabilidad de que el público combine la feria con visitas a restaurantes, mercados y circuitos urbanos de la ciudad.
Desde una perspectiva de desarrollo, eventos de esta escala funcionan como aceleradores de visibilidad para productores que muchas veces no acceden con facilidad a mercados nacionales. Una vitrina con gran afluencia permite posicionar marcas, abrir contactos comerciales, probar nuevos productos y fortalecer la reputación de origen de ingredientes y preparaciones. También ayuda a diversificar la economía local, algo especialmente valioso en regiones fronterizas donde el comercio y el turismo compiten por captar gasto de corto plazo.
La programación refuerza ese objetivo con demostraciones culinarias, talleres, pasacalles, danzas y espectáculos artísticos durante todo el día. El horario extendido, de 10:00 a. m. a 10:00 p. m., facilita una circulación continua de público y favorece el consumo en distintos momentos de la jornada. En términos de experiencia, la feria apuesta por una combinación de sabor, cultura y entretenimiento que convierte la visita en una salida familiar y no solo en una compra gastronómica.
Tacna, además, cuenta con ventajas competitivas claras: conectividad terrestre, tradición culinaria, oferta comercial consolidada y una ubicación que la convierte en destino natural para el turismo binacional. Esa mezcla le permite capitalizar eventos grandes con mayor rapidez que otras plazas y reforzar su imagen como ciudad de tránsito, compra y experiencia culinaria.
Con esta edición, la feria consolida a la gastronomía como un activo económico y cultural de alto rendimiento. Tacna no solo exhibe su cocina: la convierte en una herramienta de desarrollo, en una oportunidad de negocio y en un argumento sólido para seguir atrayendo visitantes.













