La 43.ª Expo Bacia Leiteira, que se celebra del 14 al 18 de octubre en el Parque Mair Amaral, en Batalha, estado de Alagoas, reúne a productores, cooperativas, industrias, instituciones financieras e investigadores en un momento de cambio para la lechería del nordeste brasileño.
La mayor exposición del sector en el estado combina un torneo lechero con 65.000 reales en premios, pabellones de artesanía y de industria láctea, y una agenda técnica sobre sanidad animal, trazabilidad bovina, manejo de pasturas y nutrición del rebaño.
El eje de la programación es la expansión industrial. El miércoles 14, la compañía Alvoar Lácteos participa, junto a Piracanjuba y Natville, en una mesa de diálogo sobre el desarrollo de la cadena productiva en Alagoas. Armindo Neto, director de Captación de Alvoar, sostiene que la mayor presencia industrial genera oportunidades, pero que el crecimiento debe ser integrado entre productores y procesadores, algo que, a su juicio, una feria con todos los eslabones presentes ayuda a lograr.
Alvoar llega con escala, es la quinta mayor empresa láctea de Brasil, con ingresos operacionales netos de 4.800 millones de reales en 2025, siete fábricas, 20 centros de distribución y más de 4.500 empleados directos. Trabaja con más de 5.000 familias productoras en unos 400 municipios del nordeste y de Minas Gerais, y es titular de marcas como Betânia, Camponesa y Embaré.
En Alagoas, la apuesta se materializó con la adquisición de la planta de la antigua cooperativa lechera local por 60 millones de reales y una inversión de modernización en las instalaciones de Batalha.
La operación comenzó con leche en polvo y prevé una segunda etapa de quesos, con una generación estimada de 120 empleos directos que podría llegar a 180. La planta tiene capacidad para captar hasta 400.000 litros diarios, y el proyecto original contemplaba 300.000 litros por día provenientes sobre todo de pequeños productores.
La elección de la leche en polvo como producto inicial responde a una lógica técnica. Al retirar el agua, se logra un producto estable y de larga vida útil, que se transporta sin cadena de frío y permite absorber la estacionalidad de la producción, un rasgo marcado en el semiárido, donde la oferta cae en la estación seca. Ese margen de maniobra facilita contratar volúmenes crecientes sin depender de un mercado de consumo inmediato.
El desafío productivo es la otra cara de la expansión. El calor reduce el consumo de alimento y la producción de leche de las vacas, y la escasez de forraje en la estación seca obliga a invertir en ensilaje, forrajes adaptados y confinamiento.
La calidad también depende del enfriamiento rápido: la leche debe llegar a unos 4 grados Celsius poco después del ordeño para frenar el crecimiento bacteriano, por lo que la provisión de tanques de enfriamiento en la finca es una herramienta central de captación.
En Sergipe, Alvoar ya reúne a más de 400 productores con 200.000 litros diarios, aporta tanques de frío y opera desde 2024 una fábrica de ración para garantizar nutrición a los rebaños locales.
El impulso se apoya además en la expansión de la frontera agrícola entre Sergipe, Alagoas y Bahía, la región conocida como Sealba, que habilitó el confinamiento de rebaños y la modernización de explotaciones, con Brasil produciendo más de 36.000 millones de litros anuales, el nordeste aparece como una región con espacio para crecer.
Para la industria láctea, Batalha funciona como termómetro. Si la captación, el financiamiento y la asistencia técnica avanzan al ritmo de las plantas, la cuenca lechera de Alagoas podría pasar de abastecer mercados locales a integrarse como proveedor de lácteos de mayor valor agregado.














